Diálogo

Diálogo con Esther López-Zafra

Rafael Bisquerra



Acaba de publicarse el libro Inteligencia emocional en las organizaciones, en la editorial Síntesis, cuyos autores son Esther López-Zafra y Manuel Pulido-Martos. Tenemos la suerte de poder dialogar sobre esta temática, de tanto interés y actualidad, con la Dra. Esther López-Zafra, catedrática de Psicología Social en el Departamento de Psicología de la Universidad de Jaén. Además, es la secretaria de la SCEPS (Sociedad Científica Española de Psicología Social). De su vida personal y profesional me gustaría destacar su tesón, capacidad de trabajo y su lealtad, aunque con espíritu crítico, en los grupos a los que pertenece. En su currículum se observa una trayectoria investigadora que ha dado lugar a la publicación de más de setenta y cinco artículos de impacto y una participación activa en distintas sociedades científicas. Su alto compromiso con la psicología social se evidencia en su reciente elección como presidenta de la SCEPS, sociedad que trabaja para impulsar y situar el conocimiento psicosocial de forma más cercana, haciendo que se construya un sentimiento de identidad y se dé a conocer el trabajo que se desarrolla en nuestro país en esta área. Su compromiso se observa también en su trabajo como editora de relevantes revistas como Frontiers o la International Journal of Social Psychology y en su trabajo para reforzar la psicología social en países como El Salvador o Marruecos. En su universidad ha ocupado destacados cargos como el de vicedecana o vicerrectora, lo cual le permite tener un muy buen conocimiento del ámbito universitario. Disfruta con la docencia y le encanta divulgar los resultados de la investigación para realzar el papel que la psicología social tiene en la sociedad.


El diálogo mantenido con Esther López-Zafra se ha desarrollado de la siguiente forma.


Rafael Bisquerra (RB).- Hola Esther. En el excelente libro Inteligencia emocional en las organizaciones se presenta un panorama muy actualizado de las investigaciones sobre esta temática. Si usted tuviera que destacar las principales aplicaciones para la práctica, ¿qué propondría para poner inteligencia emocional en las organizaciones?

Esther López-Zafra (ELZ).- Muchas gracias Rafael. Para nosotros es un resultado de muchos años de trabajo que podemos resumir en este libro de forma divulgativa, pero rigurosa y científica, por lo que estamos muy contentos de esta publicación. Con relación a su pregunta, puesto que el libro se centra en las organizaciones, destacaría el papel del liderazgo en las organizaciones. Propondría que a la hora de promocionar o de evaluar a personas que van a ocupar la posición de liderazgo, se tuviera en cuenta su nivel de inteligencia emocional. Un líder emocionalmente inteligente suele utilizar en mayor medida un liderazgo positivo (transformacional, ético, auténtico…) y esto genera un clima organizacional general más positivo, con menos conductas de incivismo y con mejores resultados y una cultura organizacional que se transmite a distintos niveles de la organización.

RB.- Queda claro que el liderazgo es un elemento esencial para poner inteligencia emocional en las organizaciones. Pensando en una organización que quiera potenciar la inteligencia emocional, ¿qué otros elementos destacarías? Sobre todo pensando en aquello que la empresa pueda decidir incorporar.

ELZ.- Las organizaciones deben contar con planes de formación que les permitan mejorar en todos los procesos organizativos. Muchas organizaciones, se centran más en procesos de tipo técnico y olvidan el aspecto humano, tan fundamental. Algunas, cuando se dan cuenta que algo sigue fallando comienzan a tener en cuenta el factor humano. Creo que lo mejor sería ser consciente de este aspecto desde el principio y trabajar en inteligencia emocional y en otros procesos psicosociales (I.E), comunicación o trabajo en equipo como ejemplos), como algo más dentro de la organización. En aquellas empresas y organizaciones donde comienzan a incluirlo observamos mejoras relevantes.

RB.- Muy interesante esta propuesta: la necesidad de formación en inteligencia emocional en las organizaciones. ¿Y no sería conveniente también introducir esta formación en la educación formal (primaria, secundaria y universitaria)?

ELZ.- Efectivamente, la inteligencia emocional se ha mostrado como un factor facilitador de procesos positivos y protector ante procesos negativos. Si tuviéramos la inteligencia emocional como parte del currículo educativo, veríamos una mejora en la satisfacción vital global, en las relaciones interpersonales, de pareja… y una disminución de la violencia (bullying o acoso) que sería muy beneficiosa. Sin embargo, dado que aún esto es incipiente en nuestro país, con algunas experiencias muy interesantes en distintas comunidades autónomas, hemos de tener en cuenta todos los ámbitos de actividad y adecuar las intervenciones al espacio concreto. Además, tal y como defendemos en nuestro libro, es importante tener en cuenta los niveles de análisis, por lo que uno de ellos muy relevante y en el que pasamos mucho tiempo de nuestra vida es en las organizaciones. La mayoría de estas personas, grupos y organizaciones aún no asumen o interiorizan este aspecto en su día a día. La perspectiva de las organizaciones saludables empieza a tenerse en cuenta, por lo que entendemos que hay que seguir trabajando e investigando en este sentido.

RB.- Para avanzar hacia unas organizaciones con inteligencia emocional, ¿podríamos pensar en unas universidades que incluyen en la formación de sus estudiantes, de todas las carreras, el desarrollo de la inteligencia emocional? Me refiero a que los estudiantes de Derecho, Ingeniería, Medicina, etc.; es decir, “todo el alumnado” recibe formación para el desarrollo de la inteligencia emocional. ¿Sería esto recomendable?

ELZ.- Al igual que en la anterior pregunta, se trataría de empezar por el principio (cuando comenzamos nuestra interacción social en los colegios) y llegar a todos los niveles educativos. Como ejemplo, en mi Universidad de Jaén, se incluye como formación en competencias transversales dentro de un programa denominado FoCo (Formación Complementaria) en el que se ofrece, entre otros cursos de preparación al entorno laboral, cursos que incluyen la inteligencia emocional entre esas competencias. Si las personas son emocionalmente inteligentes, lo serán en todos los ámbitos y por tanto, cuando lleguen a su organización ya lo tendrán en la mochila. Todavía no estamos en ese punto, por lo que ir incluyendo estos aspectos en las organizaciones las hará más saludables. 

RB.- Me parece interesantísimo esto que dices. Debe ser una experiencia pionera en las Universidades españolas. Con la intención de informar a otras Universidades de España y Latinoamérica, te ruego que nos des algunas informaciones al respecto como horas de duración del curso y contenidos principales.

ELZ.- Me consta que sí lo es. Comenzamos con esta experiencia en el curso 2016-2017 y es un programa que ha ido creciendo y consolidándose. Se trata de formar al estudiantado en competencias transversales necesarias para su futuro laboral, y para su vida. La formación incluye cómo hacer una entrevista de trabajo, preparar un currículum, hablar en público… En el programa se incluyen dos cursos con contenido de inteligencia emocional, uno de forma específica y otro incluyéndola como factor relevante en el liderazgo, este último lo dirigimos el profesor Pulido-Martos y yo misma. Se trata de un curso semipresencial con tres tipos de acciones: una conferencia magistral a la que siempre invitamos algún destacado ponente, por ejemplo, este año nuestra invitada es la Dra. Salanova que nos hablará de organizaciones saludables. La segunda parte se compone de formación on-line en la que el estudiantado cuenta con un material y docencia virtual a su ritmo durante un mes y finalmente unos talleres presenciales (si es posible) en el que aplican lo aprendido. La inteligencia emocional, como hemos comentado antes, es parte importante de un liderazgo positivo. Por ello, yo incluyo en este módulo inteligencia emocional en el ámbito laboral. Al final, el alumnado que supera todas las acciones cuenta con 1.5 créditos que puede sumar a otros cursos y obtener un certificado final o título de experto. Nuestra experiencia es muy positiva, aunque sin duda es un pequeño grano de arena.

RB.- Muchas gracias, Esther, por todas estas respuestas y aportaciones y deseamos que el libro  Inteligencia emocional en las organizaciones sea un éxito, lo cual significará dar un impulso a la educación emocional, que es lo que nos proponemos desde la RIEEB. 

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